Al sonar la última nota del himno nacional se soltó el pelotón. Eran las siete de la mañana y la Clásica Santaneña de atletismo empezaba así su edición número 26, con la presencia de Francisco Chaves y Roy Vargas como los corredores más destacados del pelotón.
No había pasado un kilómetro cuando el joven Luis Quesada le hizo saber a todos que iba de lleno por la meta volante, ubicada al kilómetro 3.5 del recorrido. Quesada sacó unos 75 metros de ventaja al grupo de perseguidores, en el que estaban los favoritos Vargas y Chaves, acompañados por Hibert Mora, Marvin Martínez, Álvaro Sanabria, Alejandro Calderón, Eliécer Oviedo y Eliécer Collado.
Nunca nadie intentó alcanzarlo. Quesada ganó la meta volante y empezó a trotar suave, claramente ese era su único objetivo. Chaves, Vargas y Mora lo rebasaron en cuestión de segundos mientras que el resto del grupo líder se fue desgranando poco a poco. Mora, que había tenido un notable desempeño en las últimas competencias, se quedó rezagado en el kilómetro cinco. La carrera en adelante sería solo para dos.
Un total de 1490 corredores inscritos participaron en la Clásica Santaneña, que salió frente al Estadio Nacional y llegó al centro de Santa Ana. El recorrido pasó por el puente de los Anonos, la llamada “Milla de Oro” en Escazú, subió el Alto de las Palomas y dio una vuelta hasta la Cruz Roja de Santa Ana para terminar frente al parque de ese cantón.
En la categoría femenina, la colombiana Jenny Méndez se llevó todo: meta volante, premio de montaña y primer lugar general con un tiempo final de 41:15. El segundo lugar fue para Mónica Vargas (42:18) y el tercero para Jackeline Murillo (45:40).
El premio de montaña estaba en el kilómetro 6.5, coronando justamente el Alto de las Palomas. Al llegar a ese punto Chaves y Vargas estaban hombro con hombro. Solo un metro hizo la diferencia a favor del arquitecto, quien sin embargo se quedaría rezagado en la larga bajada hasta Santa Ana. Vargas fue despegándose poco a poco de su rival y terminó ganando por 18 segundos, en 35:54. Chaves fue segundo en 36:12 y el sorprendente Álvaro Sanabria fue tercero con 45:40.
Una fiesta de aplausos y vítores de parte de los santaneños dio ánimo a los corredores en los últimos kilómetros, algo característico de esta tradicional carrera y apenas para compensar el deficiente control vehicular que hubo en la bajada del Alto de las Palomas, en donde buses y carros se colaron entre los participantes y los pusieron en peligro.
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