Un corredor que a sus 38 años de edad cuenta como se recuperó tras padecer de un cáncer que casi le arrebata su regalo más valioso: la vida.
Nota de Mariana Campos para ABP. Christian Rodríguez, desde pequeño, fue impulsado por sus padres a practicar deportes como parte de un sano estilo de vida. Tiempo después, correr ser convirtió en una pasión para él y cada carrera en la que se inscribía lo inspiraba más a seguir adelante tras nuevas metas.
Después de entrenar por muchos años, Christian participó en algunas carreras como la Sol y Arena, la Candelaria, la media San Juan y la San Silvestre. También corrió 12 maratones, incluyendo dos veces la de Boston y logró un segundo lugar en su categoría en la Maratón Big D de Dallas.
Todo transcurría perfectamente hasta que en el año 2008, después de regresar de una maratón en el exterior, comenzó a sentir algunas molestias en su pecho que terminaron siendo su peor pesadilla: le detectaron un cáncer de grandes magnitudes que estaba esparciéndose dentro de su cuerpo. La enfermedad se encontraba muy avanzada y comprometía órganos muy importantes. Según los médicos, sus probabilidades de vida eran tan solo de un 40%. En ese momento Christian iniciaba una carrera contra un 60% de estadística médica que no le favorecía.
Fueron dos años y medio de una fuerte lucha que incluyó un proceso para la extracción de agua de sus pulmones, quimioterapias, radioterapias y finalmente un transplante de médula del cual se recuperó milagrosamente en tan solo 23 días. “Si no hubiera hecho deporte desde pequeño, mi cuerpo no hubiera soportado tanto”, admite Christian, reconociendo que ser corredor durante años probablemente le salvó la vida.
Salió del hospital hace solo cuatro meses y Christian ya ha vuelto a sus entrenamientos. Hizo su regreso oficial a las calles corriendo los 10k de la Candelaria. Sin duda alguna la motivación de este corredor ahora no es llegar a la meta tan rápido como sea posible, sino tan solo llegar. El próximo 27 de marzo quiere completar los 42k de la Maratón Internacional Costa Rica y así dar gracias por estar de vuelta.
Actualmente Christian se desempeña profesionalmente como gerente de una empresa dedicada a las finanzas, está casado con Elluany, quien también es apasionada del deporte y tiene una hija, Raquel, de cinco años y medio.
¿Pero cuál fue la clave de su éxito en la carrera más importante de su vida? “Logré superarlo gracias al apoyo de mi familia, de mis amigos y de mi esposa, la motivación de ver a mi hija crecer y mis ganas de vivir. Nada me detiene si la meta es vivir”.
Se puede decir que el deporte fue una herramienta fundamental para salvar la vida de Christian y ahora tiene a la vida misma como su propio entrenador.
Esta es una historia de superación y de motivación para todos y todas; correr no solo es competencia, ¡es salud y es bienestar!