Un dolor en la rodilla empezó a afectarle cuando corría. El diagnóstico inicial de una lesión en los ligamentos cruzados perdió sentido cuando una radiografía mostró que la rodilla se le estaba desgranando. Había algo más.
Manuel jugó en las ligas menores del Saprissa durante 10 años. Practicó artes marciales, compitió en Juegos Deportivos Nacionales, Juegos Universitarios y luego tuvo el privilegio de correr junto a grandes del atletismo como Rafael Ángel Pérez, Ronald Lanzoni y Miguel Vargas.
Todo un atleta. Después de todo, correr 10k en 33 minutos no lo hace cualquiera, ni completar la media maratón San Juan en 1:09:54, ni darse el lujo de correr codo a codo, al menos por unos kilómetros, con los mejores fondistas de la historia nacional, como lo hizo don Manuel allá por los lejanos inicios de los noventas cuando era, como el mismo lo dice, “corredor de dos piernas”.
El dolor en la rodilla se fue agravando y en menos de un año perdió la pierna. Tenía 35 años cuando un osteosarcoma o tumor maligno le fue diagnosticado y fue necesario realizar la amputación. Atrás quedaron sus logros y la posibilidad de correr.
“Me dolió mucho dejar de correr; pensaba mucho en los 15 años que tenía de correr y que lo iba a dejar de hacer” cuenta don Manuel Barrantes, ahora con 52 años encima. Pero el gusanito del atletismo siempre estuvo ahí.
“El año pasado cumplía 15 años de haber sido amputado y dije: voy a ver si puedo hacer más y participar en alguna carrera”. Fue en la del Régimen de Mutualidad del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, en mayo pasado, cuando don Manuel volvió a correr una carrera luego de 15 años de pausa. Con su par de muletas como compañeras inseparables logró terminar la difícil ruta en una hora y treinta minutos.
“Sentí lo mismo que sentía antes, como un silencio alegre, todo el mundo en concentración, hay ansiedad y un poco de nervios. Cuando dan la salida es como una explosión” narra el vecino de Mondes de Oca acerca de su regreso a las carreras. “Jamás me imaginé tanto apoyo de la gente, (…) esa carrera me marcó mucho , me emocionó mucho, y uno espera que también sea una motivación para otras personas a hacer actividad física, no solo gente con discapacidad, sino sedentarios”.
Desde aquella carrera que marcó su regreso don Manuel ha corrido seis más. La última de ellas fue la durísima carrera UNED Sin Límites, que sube hasta el Cristo de Sabanilla y baja. Ahora piensa en mejorar cada vez más sus tiempos y disfrutar de esta nueva etapa como atleta. Cuenta que en el hospital donde lo amputaron no había una silla de ruedas disponible y tuvo que salir en muletas, por lo que nunca usó silla y por eso no considera la posibilidad de participar en las carreras en esa categoría, pues tendría que empezar por aprender a usarla.
El apoyo de la gente le sorprende en cada carrera, como cuando una señora adulta mayor se le tiró a abrazarlo en media carrera para felicitarlo pues se emocionó mucho al verlo. “Quiero seguir participando en las carreras de 10k, quiero mejorar mi tiempo porque es algo que lleva uno por dentro, el afán de mejorar el tiempo pero disfrutando”. Un buen ejemplo de superación y amor por el deporte.