¿Verdad que choca leer eso? Tanto como choca ver la cantidad de basura que queda en la calle al terminar una carrera. Cientos, o miles de bolsitas, paquetes de gel, vasos, lo que sea. Y fuimos nosotros, no hay duda.
Usted o yo decimos – “No, yo no boto basura cuando corro, son otros”- pero la carrera es colectiva, y los residuos también, así que cuando la gente dice “mirá qué corredores más cochinos” ahí vamos todos en la tirada, como dicen.
Entiendo que a veces no hay basureros en la ruta, pero que yo sepa casi todos llevamos un bolsito o zippers en la ropa donde guardamos un gel o cualquier otra cosa. Ahí caben las bolsitas, ahí cabe ese pedazo de plástico, no se tarda nada en guardarlo. ¿Incómodo? Pues depende: a veces no tiene uno campo para tanta bolsa pero se siente muy bien llegar a la meta y sacarse del “buche” o de donde sea ese montón de plástico que no terminó en el suelo, ensuciando la calle.
En las comunidades aprecian mucho ese gesto de orillarse un momento y echar las bolsas al basurero, o como me tocó en Palmares, donde ya no me cabía una bolsa más y le dije a una señora “perdone, téngame esto para no dejárselo en el camino“. Ella me sonrió y yo sé que me hizo el gran favor de dejarlo en la basura.
Podríamos alegar que la recolección de basura corre por cuenta de la organización, pero en serio: ¿qué necesidad hay de tirar el vaso o la bolsa al suelo? ¿Por qué si nos jactamos de dar un buen mensaje haciendo deporte, tenemos que dejar una huella tan desagradable en los lugares donde corremos?
La basura no se tira al suelo. Punto. Hagamos la prueba. Inclusive la élite, no creo que guardarse la bolsita en el short les quite agilidad ni segundos del récord. Porque mientras sigamos haciéndolo, nos pondrán a todos la misma etiqueta de “corredores cochinos” y eso a nadie le gusta.
